Aníbal Nazoa, nacido en Caracas, Venezuela el 12 de septiembre de 1928 y
fallecido en Caracas el 18 de agosto de 2001 fue
un poeta, periodista y humorista, considerado como uno de los escritores venezolanos
que mejor retrató el siglo XX y en cuya obra, como
apuntó Luis Britto García, "concilió
erudición con gracia, ternura con acidez, compromiso con libertad de
conciencia, densidad con levedad, altura con profundidad".
Aníbal era hermano del también escritor y
poeta Aquiles Nazoa (1920-1976).
Aníbal Nazoa participó, a la edad de 18 años, en la
fundación y puesta en marcha de El morrocoy azul, un semanario
humorístico. Aníbal formó parte del cuerpo de redacción del semanario
literario-satírico Fantoches. También participó en los semanarios humorísticos El
tocador de señoras, Dominguito, El fóforo (sic), La sápara
panda, La pava macha y El infarto. Además colaboró en las
revistas El gallo
pelón, Cascabel, Elite, Momento y Semana.
Entre 1955 y 1991 fue
columnista del diario El nacional, en el
que mantuvo sus columnas Aquí hace calor, con sus incisivos artículos de
opinión sobre la cotidianidad criolla, y Puerta de Caracas, donde
inmortalizó sus crónicas sobre la capital venezolana. Fue también columnista
del diario El Globo.
En 1990 condujo el programa
radiofónico Entre latinos y americanos, sobre temas del idioma. Recibió
el Premio Nacional, en 1969, y el Premio Municipal, en 1975,
además de múltiples reconocimientos y condecoraciones.
Adquirió reconocimiento fuera de Venezuela por el poema Punto y Raya, musicalizado e
interpretado por Soledad Bravo y que retomara también
la cantante española Rosa León.
Su humor mordaz, que desnudaba a políticos y
funcionarios públicos, le valió muchas querellas. Cuentan que un juez expidió
orden de detención contra Aníbal porque éste denunció que "en una
sentencia [el juez] violaba salomónicamente tanto las leyes de la República
como las del castellano..."
Del teatro una vez puntualizó "Lo que se
presenta en la escena contemporánea es un amasijo de situaciones insólitas, de
diálogos indescifrables que desafían a la preceptiva y compromete el prestigio
del espectador como ente pensante".
Murió en Caracas el 18 de agosto de 2001.
María Magdalena Sánchez (Puerto Cabello, 9 de abril de 1915-Palo Negro, 18 de agosto de 2005)1 fue una cantante venezolana de música folclórica,
conocida en su país como La Reina del Cantar Venezolano
Su madre y sus hermanos ―nunca conoció a su padre―
fueron el factor fundamental para seguir su vocación de cantante. Durante su
infancia en el litoral carabobeño participaba cantando en todos los «actos
culturales» de su escuela.
En su temprana juventud participó en programas
radiales de aficionados, y luego se integró al conjunto Cantaclaro, con el que
se destacó principalmente en presentaciones privadas. Cantaba con una voz tan
potente y melodiosa que no se sabía si era mejor cantando a capela o con los distintos grupos musicales que la
acompañaron.
Luego acompañaría a los Hermanos Fernández, a Vicente Flores y
sus Llaneros, y al dúo de César Espín y Ángel Guanipa. A
principios de los años treinta interpretaba tangos y boleros, que eran los géneros musicales más en boga. También cantaba guarachas, pasodobles, joropos y pasajes con
la Sonora Caracas.
En 1936, con 21 años de edad, comenzó su carrera
profesional, como cantante en la programación de la emisora de radio Ondas Populares, donde ganaba cinco
bolívares diarios. Cuatro años después se trasladó a Caracas ―capital de Venezuela―, para trabajar en la radio
Broadcasting Caracas (que más tarde se convertiría en Radio Caracas). El
conductor del programa en el que cantaba era el periodista Édgar Anzola.
En 1948 se casó. Ese año realizó una recordada
presentación pública con el Nuevo Circo de Caracas en el Festival del Día
Nacional de la Música.4 Ingresó al plantel de
Provensa, con el que se presentó en el programa de radio Cada minuto una
estrella y en El carrusel de la alegría (por radio Libertador).
El éxito obtenido en estos programas le sirvió para lograr un contrato en el
programa El galerón premiado (del humorista Rafael Guinand, por
radio Continente), donde permaneció 16 años. Abandonó el tango y el
bolero y se adentró de lleno en la música criolla venezolana.
En 1951 se hizo famosa con las canciones María
Laya y Los caujaritos (con Juan Vicente Torrealba).
En los años siguientes popularizó otros temas, como Barlovento, San Juan
to’ lo tiene (de Eduardo Serrano), Por el camino (de José Reyna) y Canchunchu
dichoso (de Luis Mariano Rivera).
En 1961 viajó a España en una gira artística que
duraría dos meses y medio. A su regreso se retiró temporalmente de los
escenarios por motivos de salud.

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